Riesgo cambiario: El movimiento invisible en un portafolio de inversión
cómo entender, medir y gestionar la exposición en dólares
El riesgo cambiario es uno de los factores menos visibles del portafolio, pero también es algo determinante. La variación del dólar frente al peso o del euro frente al peso puede amplificar o reducir retornos, independientemente del desempeño de los activos. En este newsletter revisamos cómo se mide la exposición cambiaria, cuándo conviene cubrir (headgear) divisas, qué costos implica y cómo analizar escenarios entre CLP, USD y EUR. Una guía práctica para entender un riesgo que todos tienen, pero pocos gestionan conscientemente.
Una mirada estratégica al efecto del dólar en la construcción y estabilidad de portafolios
La exposición cambiaria es la proporción del portafolio cuya valoración depende del movimiento de una divisa respecto de otra. En Chile, esto se traduce principalmente en cómo el USD/CLP o el EUR/CLP afecta activos globales. Tener una acción o un bono en Estados Unidos implica dos retornos simultáneos: el del activo y el del tipo de cambio. Por esto, incluso un portafolio bien diversificado puede mostrar mayor volatilidad de la esperada si su exposición al dólar es significativa.
No obstante lo anterior, una vez que un portafolio se implementa en USD o en EUR, el tipo de cambio deja de ser la variable relevante para evaluar su desempeño. Desde ese momento, la rentabilidad debe analizarse en la moneda base del portafolio, considerando la evolución de los activos subyacentes y no la fluctuación del peso chileno. Invertir en moneda dura no es una apuesta al dólar o al euro, sino una decisión estratégica para acceder a un universo de inversión más amplio y diversificado. El objetivo es construir patrimonio y rentabilidad en el largo plazo, no compararse con movimientos cambiarios de corto plazo.En la práctica, los movimientos recientes del USD/CLP muestran que una estrategia equilibrada suele ser más eficiente: cubrir parcialmente cuando los costos son bajos o cuando se busca estabilizar retornos, y mantener exposición cuando el contexto local es incierto o cuando la moneda estadounidense presenta una tendencia estructural alcista.
Gestionar el riesgo cambiario no se trata de predecir el dólar, sino de entender cómo afecta la trayectoria del portafolio y actuar con disciplina.